lunes, 18 de octubre de 2010

Papalote

Mamá me ha recordado en varias ocasiones un ejemplo sencillo y práctico de entender la misericordia de Dios y cómo Él decide acercarnos a si mismo. Ella dice que yo soy como un papalote y Dios me sujeta a través de un cordón. Así que yo ando de un lado para otro. Dios me quiere dirigir y atraer hacía Él pero si yo no le permito hacerlo, Él suelta un poquito el cordón dándome una oportunidad. Me sigue mostrando Su propósito a través de Su Palabra pero hago caso omiso. Dios suelta el cordón otro poquito, me da una oportunidad más y me habla de Su amor a través de las personas que le conocen y hablan de Él y hago que no escucho. Nuevamente suelta un poco más, me da otra oportunidad y me muestra Su poder a través de Su creación, algo tan grande que no cabe en el ojo humano, y decido no voltear y continuar con mi vida. Llega un momento en que Él decide dejarme ir y soltar completamente el cordón. No hay vuelta atrás.

"Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros". Romanos 5:8

Dios, en Su infinito amor mando a su Hijo unigénito a tomar mi lugar y tu lugar en la Cruz del Calvario. Ahora Él nos da muchas oportunidades para que le entreguemos nuestras vidas completamente a Él. No basta con acudir a una iglesia, no basta con hacer como que me comporto bien, no basta con ayudar a la gente, no basta con decir que creo en Dios. El Señor dice en Mateo 7:21 "No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos"."Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos". Hebreos 12:25

Basta cuando yo reconozco mi vida pecaminosa, pido perdón y decido rendir mi vida y permitirle que haga un cambio de actitud en mi corazón para obedecerle y agradarle en todo y siempre. Lo importante es darme cuenta que no tendré el tiempo que yo desee para esperar y decidirme en seguir a Cristo. Hoy me da Dios una oportunidad, mañana tal vez Él decida soltar el cordón.

El Dios de amor es también el Dios de justicia. Él es justo al poner un límite de oportunidades para cada ser humano y es de temer porque "¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!" Hebreos 10:31

No sé cuántas oportunidades me quedaban pero hace algunos años rendí mi vida al Señor y le pedí que me sujetara para siempre y fuera mi guía. La pregunta es, ¿cuándo te decidirás tú?¿Cuántas oportunidades más necesitas?¿Estás seguro que ésas que necesitas son las mismas que Dios ha planeado darte?

¡No lo pienses más, hoy es el día de salvación!



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